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Las propiedades de la caliza y el paso de los años han hecho proliferar los
fenómenos karsticos a lo largo de la sierra, siendo su manifestación mas
espectaular y famosa las cuevas de Canelobre, cavidad en forma de sima producto
del efecto del agua en la piedra.
Además del abundante numero de cuevas, simas y abrigos, la sierra cuenta
con algunas explotaciones mineras abandonadas, que se dedicaban a la
extracción de hierro y ocre, las hay en los términos de Busot y Aigues,
todavía se puede visitar las galerías de la mina Orcolana, cerca de les
coves, se adentra bajo la base de una gran pared, desde luego impresiona
la labor del hombre al horadar la dura roca en busca de filones de
metal.
La
sierra contiene un acuifero karstico con aguas sulfato-calcicas y que
alcanzan los 38 grados en la zona de Aigues, siendo el origen de su
explotación con fines curativos desde los tiempos de los romanos,
llegando a nuestros días como el famoso Balneario de Aigues. Los
expertos consideran que las profundas fracturas que presenta la corteza
en esta zona son las responsables del aumento de temperatura.
Desde tiempos inmemoriales la sierra siempre ha sido un gran deposito de
agua, el origen de su nombre Cabeçó d’or parece ser la palabra ibera ur
“agua” y no el valioso metal, pero la sobreexplotación de esta enorme
reserva por parte de las explotaciones agrícolas intensivas han hecho
descender el nivel y sobreexplotar el acuifero.
El
monte bajo viste la mayor parte de la sierra, aunque un sobreviven
algunas masas de pinar autoctono que se extienden por la ladera de
Aigues hacia el mar, y algunas manchas dispersas por el resto de la
sierra. intercaladas con resto de matorral mediterráneo desarrollado y
alguna zona de bosque mediterráneo, también abundan los restos de
cultivo de secano tradicional, con olivos, algarrobos y almendros. Estos
cultivos se encaraman hasta lo alto de la sierra en tortuosos bancales
hechos con muros de piedra.
Los incendios forestales han mermado su masa forestal, el gran incendio
de 1990 dejo la cima pelada y otros incendios en la zona norte donde se
une con La Grana han mermado la riqueza forestal.
La
fauna se beneficia de la cercanía con otras sierras con mayor superficie
forestal y la continuidad que representa el Cabeçó en las sierras que
desde el interior apuntan hacia el mar. Asi podemos constatar la
presencia entre las aves de aguilas reales, perdiceras y culebreras, asi
como varias parejas de halcón peregrino que predan sobre una amplia gama
de presas, como corvidos, palomas y tórtolas.
Algunas especies forestales como los petirrojos, pinzones y herrerillos
abundan en los bosquetes al abrigo de los roquedos.
En
las zonas amplias podemos observar a la abundante perdiz, numerosos
paseriformes y el vuelo del pequeño cernícalo.
En
las noches podemos oir los cantos entre peñascos de búhos reales, chicos
y carabos, pero en el campo los reyes son el mochuelo y la blanca
lechuza.
Entre los mamíferos campean por la sierra los comunes jabalíes, zorros y
conejos, aunque podemos encontrar comadrejas y ginetas, lirones y
ratoncillos, con el crepúsculo aparecen los murciélagos que complementan
la fauna del cabeçó.
La
sierra ofrece al visitante numerosas actividades compatibles con el
cuidado de la naturaleza, como zona de senderismo podemos disfrutar de
varias rutas de trekking para conocer la sierra y los paisajes que esta
nos enseña del mar mediterráneo y la costa de la provincia de alicante,
asi como de sus montañas mas representativas.
Con la bicicleta podemos disfrutar de varias rutas exigentes desde el
punto de vista físico como técnico, como la subida a la caseta de las
antenas o los alrededores de les coves.
Muchos escaladores se acercan a la sierra a disfrutar de su deporte
favorito en las vias montadas que jalonan las verticales peñas.
Sin duda el Cabeçó es un tesoro a conservar y un pulmon donde disfrutar
todos los ciudadanos del contacto con la naturaleza.
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